Posteado por: concepcionistasinmaculadas | 25 noviembre, 2010

13 de Noviembre de 1884

13 de Noviembre, 1884

El viento favorable, ¡eh!… y con todo, nos ha costado siete días y algo más, llegar a Tenerife. Siete días sin ver tierra, balanceándonos a lo beodo, y gracias que según dicen, pocas veces está tan seguro el mar. Por lo visto, de no ser así, a estas horas ya estaríamos en el buche de algún tiburón.

Aquí fue Troya. El balanceo cada vez más fuerte, y nosotras, acurrucadas para ver si nos librábamos de cambiar la peseta; pero… imposible, devolvimos hasta la primera papilla. ¡Pobres Misioneras! Esta vez no hacían caso de si la almohada estaba más o menos limpia; una amistad particular las dominaba y , si por algún momento levantaban la cabeza, en el primer vaivén se abrazaban a ella, como dándole una prueba de gratitud por sus buenos servicios.

Creo que llega una a olvidarse del modo de andar, pues, a pesar de no haber probado ni una gotita de licor, es imposible ir en línea recta; sin querer nos vamos a las curvas y quebradas y menos mal si las quiebras fueran sólo al tratar de geometría, lo malo es que no sólo las personas, sino que los objetos también se marean. Que lo diga si no Sor Constancia, contándoles la triste suerte de un jarro que escapándose de sus manos, se estrelló contra el suelo, haciéndose mil pedazos.

Esto sucede en la mesa de las Religiosas, a quienes hasta los elementos respetan, dándoles tiempo de acomodarse en sus asientos, para no hacer la triste figura. No así sucede en la mesa del Sr. Gobernador y demás Jefes, quienes en una fuerte sacudida, sin pensar en quién saldría más perjudicado, cayeron todos, El estrépido de platos, botellas, etc.; fue enorme. Nosotras sólo oímos el estruendo de la caída y una explosión de risas con sus correspondientes: “Dispense usted, pero no estaba preparado para este caso. ¿Le habré hecho daño, verdad? – No, no señor, no ha sido nada (mientras sacudían el traje y se llevaban las manos a la parte magullada). Así nos o contaron después haciéndonos pasar un rato divertido.

El más valiente en tierra es aquí el que está más abatido; así lo vemos con Sor Constancia que ha pasado cinco días malísimamente; después de visitarla el médico, se repuso algún tanto. Sor Alejandra también lo pasa bastante mal. No quiero por eso vanagloriarme, ¡quién sabe lo que de aquí en adelante me dará el Señor! Hemos ayunado de Comunión cinco días, pues los Padres no quieren celebrar por el gran balanceo.

Entre tantas molestias y privaciones no hay otro remedio que la paciencia, ofreciéndolo a nuestro divino Esposo por quien todo es poco; mas la naturaleza es tan miserable, que es preciso buscar distracciones, y así, procuramos tomar con gracia aquello que es una tontería y de lo cual, ningún caso haríamos estando en nuestra casa, Sobre todo, rueguen mucho, para que no enfermemos durante el viaje.


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